Cuando criticar se convirtió en deporte nacional
" Vivimos rodeados de opiniones sobre los demás mientras cada vez cuesta más mirar hacia dentro" Hay días en los que no hace falta encender la televisión, abrir las redes sociales ni escuchar un debate político para comprender el estado emocional de la época que vivimos. Basta con sentarse en la terraza de un bar y escuchar. Escuchar de verdad. La mesa de al lado critica al camarero porque tarda demasiado. El camarero critica después al cliente porque no tiene paciencia. Una persona protesta por la atención médica, otra por el funcionamiento del colegio, otra por la juventud, otra por las personas mayores, otra por quienes trabajan demasiado y otra por quienes, según su opinión, no trabajan lo suficiente. Todo parece haberse convertido en una batalla constante donde siempre existe un culpable esperando al otro lado. Y quizá el problema no sea que existan críticas. La crítica es necesaria, incluso saludable cuando ayuda a mejorar. Lo preocupante es que hemos dejado de utilizar...