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Mostrando las entradas etiquetadas como reflexión social

El misterio más grande

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  El ser humano ha aprendido a explicar el mundo entero, pero sigue sin entenderse a sí mismo . Hay días en los que me siento en la terraza de un bar y escucho. No escucho por curiosidad ni por cotilleo. Escucho porque me gusta observar a las personas. Quizá sea deformación profesional de escritora, quizá simple interés por la vida. Lo cierto es que basta una mañana cualquiera para escuchar hablar de política, economía, guerras, cambio climático, inmigración, juventud, pensiones o de cómo se está poniendo el mundo. Y lo curioso es que todos tenemos una opinión. Sabemos qué debería hacer el Gobierno, qué tendría que cambiar Europa, cómo solucionar los conflictos internacionales y por qué la sociedad parece ir peor que hace unos años. En ocasiones incluso sabemos cómo debería vivir el vecino, educar a sus hijos o gestionar sus problemas. Lo que ya no tengo tan claro es si sabemos quiénes somos nosotros. Mientras escucho esas conversaciones, miro a la gente pasar por la call...

La Igualdad de los Muertos

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  "Cuando el duelo no tuvo tumba,y descansar todavía sigue siendo una deuda pendiente" Nos educan para aceptar la muerte como parte de la vida. Perdemos abuelos, padres, madres, hermanos o amigos y, aunque el dolor nos atraviese por dentro, la sociedad nos enseña que existe un orden natural, un tiempo para llorar y otro para continuar. Aprendemos a despedirnos entre flores, abrazos, silencios y cementerios. Aprendemos incluso a sobrevivir al vacío. Pero existen pérdidas diferentes. Muertes que nunca terminan porque jamás tuvieron un final verdadero. Dolores suspendidos en el tiempo porque nadie pudo cerrar la puerta, porque nunca hubo un cuerpo al que llorar, una tumba donde dejar unas flores o una respuesta capaz de calmar la pregunta que atraviesa generaciones enteras: dónde está. La Guerra Civil española ha terminado demasiadas veces convertida en un debate político, en titulares rápidos o en discusiones donde cada lado sigue defendiendo su verdad mientras se olvida algo...

¿Tenemos una sobredosis de quejas o una ausencia de ganas de ser equipo social?

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  Vivimos en la sociedad de la opinión constante. Nunca antes habíamos tenido tantos periódicos, canales de televisión, tertulias, redes sociales, podcasts, vídeos, artículos o frases motivacionales circulando a todas horas. Abrimos el móvil y en apenas unos minutos podemos pasar de una guerra a una receta saludable, de una tragedia humana a un debate político, de un escándalo televisivo a una lección sobre cómo alcanzar la felicidad en cinco pasos. Todo ocurre demasiado rápido y todo parece exigirnos una opinión inmediata. Y quizás ese sea uno de los mayores problemas de nuestro tiempo: ya no sabemos convivir con el silencio, con la duda o incluso con el simple “no lo sé”. Opinamos de política, de educación, de psicología, de fútbol, de religión, de crianza, de salud mental, de alimentación, de medio ambiente y hasta de la vida privada de personas que ni conocemos. Lo hacemos además con una facilidad asombrosa, como si tener acceso a la información fuese automáticamente sinóni...

Juventud y política: ¿desinterés… o herencia?

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  "Reflexión sobre la juventud, la política y la responsabilidad educativa de una sociedad que prefiere señalar antes que mirarse" Durante años se ha repetido una idea casi como un dogma: que a la juventud no le interesa la política, que pasan, que viven en su mundo y que bastante tienen con lo suyo. Lo hemos escuchado tantas veces que casi lo hemos convertido en verdad incuestionable, de esas que se repiten sin necesidad de comprobarlas demasiado. Pero quizá la pregunta incómoda no es esa. Quizá la pregunta que evitamos hacernos es bastante más sencilla, aunque también bastante más molesta: si la juventud no es el problema, sino el resultado de todo lo que hemos construido antes. Venimos de donde venimos. Hubo una época en este país en la que se podía ser de derechas, de izquierdas o, simplemente, sumiso, que en muchos casos era la única manera de seguir adelante sin complicarse la vida. Después llegó la transición y ganamos muchísimo en libertad, eso es innegable, per...

1 de mayo: trabajar, pero ¿para qué modelo de sociedad?

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"España celebra el 1 de mayo entre paro juvenil, pensiones en duda y empleo precario. ¿Hemos avanzado o solo cambiado el problema?" Del Chicago de 1886 a la España de hoy: mismas preguntas, nuevas contradicciones Siempre se ha dicho, medio en broma medio en serio, que la mejor vida laboral sería tener las vacaciones de un maestro, el sueldo de un ministro y el trabajo de un cura. Una frase que se ha repetido durante años en conversaciones cotidianas y que, más allá del chascarrillo, encierra una idea bastante clara de lo que todos buscamos: tiempo, estabilidad y una cierta tranquilidad. Sin embargo, basta con mirar un poco más de cerca para entender que esa combinación perfecta no existe y que, en realidad, lo que refleja esa frase no es tanto la realidad de esos trabajos como la percepción que tenemos del trabajo en general. Una percepción que, en un día como hoy, invita a hacerse una pregunta más profunda: qué entendemos realmente por una vida laboral digna. El Día In...

¿Quién sostiene realmente el país?

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    Una radiografía incómoda Hay preguntas que no se responden desde la ideología, sino desde los datos, y aun así incomodan cuando se observan con detenimiento y sin filtros. En España conviven aproximadamente 3 millones de personas autónomas, alrededor de 3,5 millones de personas en el empleo público, cerca de 2.600–2.700 cargos políticos desde las alcaldías hacia arriba, más de 9 millones de personas jubiladas y entre 2,7 y 3 millones de personas en situación de desempleo. No se trata de cifras enfrentadas, sino de las distintas piezas que conforman un mismo sistema, aunque no todas soportan el mismo peso ni lo hacen desde las mismas condiciones. El autónomo, en muchos casos, no tiene un salario definido, sino que depende directamente de sus resultados, lo que implica que si trabaja ingresa, pero si se detiene deja de hacerlo, sin la cobertura de unas vacaciones retribuidas y, en muchos casos, sin percibir ingresos durante los primeros días de una baja. A pesar de ello,...
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  ¿Y si ya estamos viendo nuestro futuro? La digitalización avanza mientras miles de personas mayores quedan fuera del sistema.   En España viven actualmente cerca de tres millones de personas mayores de 80 años. En Navarra, la cifra se sitúa en torno a las 20.000. No se trata de un grupo residual ni de una realidad marginal: es una parte creciente de la población que, en los próximos años, seguirá aumentando de forma significativa debido al envejecimiento demográfico. Sin embargo, la velocidad a la que avanza la digitalización de servicios públicos y privados no parece estar teniendo en cuenta esta realidad. Las personas que hoy superan los 80 años no vivieron directamente la Guerra Civil Española en su infancia, pero sí crecieron en una España marcada por la posguerra, la escasez, el miedo, la falta de derechos y una educación, en muchos casos, limitada. A lo largo de su vida han atravesado transformaciones profundas: han trabajado, han sostenido familias, han con...