Municipios sin dado


 
Municipios sin dado
la cara oculta de las enmiendas


Cuando la autonomía municipal puede traducirse en invisibilidad presupuestaria.


La política presupuestaria navarra se parece cada vez más a una partida de parchís: voto a voto, casilla a casilla. No se juega con fichas de colores, sino con enmiendas nominativas. No se tira un dado, se negocia un apoyo. Y el premio no es llegar a meta, sino mantenerse dentro del tablero.

Hoy te doy una enmienda.
Mañana me das un voto.


Así se sostienen mayorías, se construyen equilibrios parlamentarios y se dibujan mapas invisibles de inversión pública. Las siglas cambian, los gobiernos rotan, los discursos se actualizan. Pero la lógica del reparto permanece sorprendentemente estable.


Mientras tanto, la Cámara de Comptos advierte año tras año sobre el uso de determinadas partidas presupuestarias, especialmente aquellas vinculadas al Fondo de Contingencia del Gobierno de Navarra, concebido para atender necesidades urgentes e imprevistas. Sin embargo, la urgencia parece tener calendarios flexibles y la memoria institucional una notable capacidad de selección. Se pone el foco cuando conviene. Se mira hacia otro lado cuando incomoda.

Las enmiendas no disminuyen. Aumentan. Y con ellas crece la percepción de que lo urgente y lo estratégico se confunden en el mismo tablero. Que la necesidad real del territorio convive, no siempre en igualdad de condiciones, con la necesidad política de mantener apoyos.


La Merindad de Estella ofrece una imagen especialmente reveladora. Con 67 municipios y más del 70 % en riesgo de despoblación, cabría esperar una atención preferente basada en criterios de equilibrio territorial. Sin embargo, el mapa de las enmiendas no siempre coincide con el mapa del declive demográfico.


Municipios de la Merindad de Estella vinculados a enmiendas

Estella-Lizarra
Viana
Mendavia
Lodosa
San Adrián
Andosilla
Azagra
Sartaguda
Los Arcos
Allo
Arellano
Lerín
Villatuerta
Ayegui
Oteiza
Sesma
Cárcar
Torralba del Río

Municipios con mayor población, mayor visibilidad institucional o mayor capacidad de interlocución política.


Municipios que no aparecen o lo hacen de forma residual

Abárzuza
Aberin
Aguilar de Codés
Aranarache
Aras
Barbarin
Bargota
Cabredo
Desojo
El Busto
Etayo
Gastiáin
Genevilla
Igúzquiza
Lana
Lapoblación
Legaria
Mendaza
Mirafuentes
Morentin
Mués
Nazar
Olejua
Sorlada
Torres del Río
Ubago
Villamayor de Monjardín
Zúñiga


Pueblos pequeños, muchos de ellos en retroceso demográfico, donde gobernar consiste en sostener servicios básicos, cuidar el entorno y garantizar la vida cotidiana sin grandes titulares ni apoyos parlamentarios decisivos.


No tienen enmiendas quienes no quieren negociar un voto.
No aparecen en el reparto quienes prefieren gestionar con autonomía, sin asumir dependencias políticas ni aceptar hipotecas silenciosas con siglas de turno.
No participan en la partida quienes entienden la gestión municipal como servicio público y no como estrategia de posicionamiento.


En este parchís presupuestario, salir de casa no depende del azar, sino de la deuda política. Avanzar no depende de la urgencia social, sino de la proximidad al poder. Y quedarse fuera no siempre es consecuencia de la falta de proyectos, sino de la decisión consciente de no jugar bajo determinadas reglas.


Cambian los gobiernos.
Cambian las mayorías.
Cambian los discursos.

Pero el tablero permanece.

Hoy reparte quien ayer denunciaba.
Mañana denunciará quien hoy reparte.

Mientras tanto, hay municipios que siguen esperando algo que debería ser elemental: políticas públicas basadas en la necesidad real del territorio y no en la aritmética parlamentaria.

Porque cuando la ética se convierte en obstáculo y la dependencia en ventaja, la política deja de parecer un servicio y empieza a asemejarse demasiado a un juego.

Un juego en el que algunos siempre tiran el dado.
Y otros, simplemente, no lo tienen.


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Comentarios

  1. Qué buen artículo, Carmen. Debería salir en el periódico también. Muchas gracias por decir lo que muchas y muchos pensamos y sabemos

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  2. Democracia directa ya como en Suiza y se acaba el centralismo de la partitocracia.

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